A ella se le caen los libros, justo enfrente de él, él estaba sentado solo.
Ella: Disculpe.
El: No es problema (ambos se inclinan para levantar los libros, ella lo mira, el no levantara la cabeza). Te voy a pedir que no me mires, el contacto visual es mortífero, siempre, en especial para la especie (ella lo sigue mirando). ¡No me mires! Pará, no hay manera (las manos van juntas al mismo libro, pero el jamás la mira).
Ella: Ignacio.
El: No es mi nombre.
Ella: Esteban.
El: Es inútil. Yo no tengo nombre (se paran, han recogido todos los libros). No soy ninguna palabra. Mi existencia es metódica, soy un ser humano enclenque, estatal, ilativo de mi mismo (el todavía conserva un par de libros). Tomá (se los da).
Ella: Tu conciencia y tu estrategia son necesarias para la rebelión.
El: Ustedes no comprenden.
Ella: El plan que elaboraste es perfecto, solo...
El: No hay nada perfecto en mí, por eso me fui. Los hombres son solo hombres y las revoluciones son solo ideas, todo proceso es interno, incluso aquellos que involucran a la materia sociable.
Ella: No.
El: Tomá los libros y andate.
Ella: No.
El: ¡Tomá! (Ella se enoja y golpea los libros que el sostiene tirandolos al piso. El vuelve a levantar los libros)
Ella: ¿En qué pensé al venir a verte? La llaga como raíz del discurso. El ataque al neuro. La razón mascullada por la pasión incinerarte (Vuelve a golpear los libros, El los recoge). ¡Que la sangre y un par de cosas más que nos vuelven seres humanos! Luego el beso singular, por que me besaste, o eso tampoco tiene nombre.
El: Te estoy salvando la vida, los estoy salvando a todos.
Ella: No es eso lo que te pedimos. Lo que te pedimos es algo que tenes en demasía (toma los libros). ¡Soltá! (voltea para irse)
Mientras ella se aleja despacio él retrocede el cuerpo para sentarse en el banco. Palpa con la mano un libro, lo mira, es del movimiento. En la primera pagina una dedicatoria “El germen será el fin del los seres, será mi fin. Mauro”. Tendrá la intención, el gesto de llamarla y decirle que se olvido un libro, que lo lamenta y no ha olvidado y va a ayudarla, hacer lo que pueda. Entonces ella lo toma del rostro y lo besa, el abre torpemente los ojos redondos, se miran.
El: ¡Qué hiciste! ¡Te mire! (se tapa los ojos con la parte de adentro del codo derecho)
Ella: Tranquilízate.
El: ¡No! Es que vos no sabes. Ellos pueden entrar en mi mente. Ellos van a saber quien sos. ¡Va a conocer tu cara, los rasgos de cara!
Ella: ¿Cómo?
El: ¡Te vendí! ¡Debí arrancarme los ojos! ¡Lo que jure no hacer, hice! Ellos… Nosotros, tenemos que irnos, podemos irnos aún.
Ella: ¿Adonde?
El: Van a venir de un momento a otro.
Ella: Te equivocas (silencio), ellos ya están aquí. (Él levantará la cabeza)
El: Yo debí arrancarme los ojos… Debí…
Miran a su alrededor. Agentes estatales los rodean, levantan sus armas y…