Saturday, July 15, 2006

Los hombres catapulta

- Te odio, me cagas la existencia, me siento peor persona solo por saber tu nombre. Y me da mucha bronca que no lo sepas, por que sos un accidente y nadie te banca. A vos te deseo el mal, que te pasen cosas malas. Que sufras y después te mueras. Sos una porquería, un insulto a la raza humana ¡mierda! No te soporto, no soporto que respires, que hables con la gente, que te pasees por ahí como si yo no te odiara. Sos la encarnación de todo lo que está mal en el mundo.
- ¡Pará!
- Sos mi asco, no servís para ser humano. Te aborrezco de una forma vomitiva, me das ganas de vomitar.
- ¡Ya está!
- No, estoy muy cargada y te voy a putear lo que me de la gana.
- En serio, te digo.
- ¿Que vas a hacer idiota?
- En serio.
- ¡Gil! ¡Estereotipo social!
(El le pega a ella, se le caen los libros)
- Me pegaste
- Si.
- ¿Por que?
- Perdona.
- Ves que sos un maricón.
- Perdona, te dije.
- No te perdono nada. Alza los libros.
- No. En serio te digo que me perdones, nunca quise, fue un reflejo, un espasmo. Perdoname.
- Está bien.
(Ella levanta los libros, va y se sienta en el banco de enfrente, y lo mira. El se siente incomodo, ve que ha quedado un libro en el piso. Lo levanta, en el centro de este hay una hoja de afeitar. Se miran. El se arremanga las mangas de la camisa, y se corta las venas. Ella acepta las disculpas de él, y saca de su bolso una bolsa de plástico de la pone en la cabeza, y la ciñe con cinta alrededor de su cuello. A todo esto los demás prisioneros siguen con su inerte vida entre las paredes de la cárcel)

Relieve

Vicki piensa:

Víctor. El me gusta, y todo lo que me gusta de él y sus sobras. El me posee, me vuelca en ambages hasta el infinito. El puede conmigo lo que sea, es un payaso de seda atrapado en una caja de aire como cualquier otra. Su silencio golpea mi pecho con reberverancia. Se inclina hacia delante mientras maquina el arte anarquista. Como un punto, un lunar sobre el labio en orbita alrededor de la boca abierta, de la pasión como bicicleta, fluida de un dolor ignominioso. Despeja mi mente, el mundo tiene la forma, de una burbuja de saliva. Yo sin alas, yo planeando alrededor suyo en la peripecia confusa, un objeto no nítido en sus ambiciones soy. Se encuentra sentado, se encuentra a donde miro, piensa, repiensa, nada desfigura la causa. Lo conozco, Víctor. Pasaré enfrente, los libros se caerán, los toma, caballerosamente, me los devuelve a todos, no todos, uno se infiltrado entre sus cosas, en su perímetro. En él hay una carta y una rosa, una carta con fuerza de germen. Yo podré vincularme cuando el lea la carta. Tendré que esperar de él indiscreción, sus ganas de poeta, neohippista y bohemio. Víctor, date cuenta.

Víctor piensa:

Se le caen los libros a esta mina encarnación de la torpeza. No se tuerce a recogerlos un poquito. Los libros son la cristalización de la conciencia, pero ella no desespera, ella no. El recuerdo de la anticipación, el candor del fuego a la caída del muro, cuando aun había bombas y truenos. Los cánticos popu. La actitud progre ante todo, como mariposas y papel, figuras de papel que marchan en contra del régimen. Los proles, las drogas, el rock and roll. Todo aquello que exalte el sentido heroico frente a la industria y a las actitudes regre. Ella tropeza como se desmorona, es parte del programa, pobre mina.

Víctor se inclina, recoge lo libros y se los da a Vicky. Ella voltea para irse, el se da cuenta que un libro se infiltro entre sus cosas. La llama. La alcanza. Estira la mano para devolverle el libro cuando se cae de este la carta. Víctor la levanta, la mira, lee su nombre escrito entre corazones. Se detiene un momento, la mira a ella, le devuelve la carta.

El concurso de los métodos

A ella se le caen los libros, justo enfrente de él, él estaba sentado solo.

Ella: Disculpe.
El: No es problema (ambos se inclinan para levantar los libros, ella lo mira, el no levantara la cabeza). Te voy a pedir que no me mires, el contacto visual es mortífero, siempre, en especial para la especie (ella lo sigue mirando). ¡No me mires! Pará, no hay manera (las manos van juntas al mismo libro, pero el jamás la mira).
Ella: Ignacio.
El: No es mi nombre.
Ella: Esteban.
El: Es inútil. Yo no tengo nombre (se paran, han recogido todos los libros). No soy ninguna palabra. Mi existencia es metódica, soy un ser humano enclenque, estatal, ilativo de mi mismo (el todavía conserva un par de libros). Tomá (se los da).
Ella: Tu conciencia y tu estrategia son necesarias para la rebelión.
El: Ustedes no comprenden.
Ella: El plan que elaboraste es perfecto, solo...
El: No hay nada perfecto en mí, por eso me fui. Los hombres son solo hombres y las revoluciones son solo ideas, todo proceso es interno, incluso aquellos que involucran a la materia sociable.
Ella: No.
El: Tomá los libros y andate.
Ella: No.
El: ¡Tomá! (Ella se enoja y golpea los libros que el sostiene tirandolos al piso. El vuelve a levantar los libros)
Ella: ¿En qué pensé al venir a verte? La llaga como raíz del discurso. El ataque al neuro. La razón mascullada por la pasión incinerarte (Vuelve a golpear los libros, El los recoge). ¡Que la sangre y un par de cosas más que nos vuelven seres humanos! Luego el beso singular, por que me besaste, o eso tampoco tiene nombre.
El: Te estoy salvando la vida, los estoy salvando a todos.
Ella: No es eso lo que te pedimos. Lo que te pedimos es algo que tenes en demasía (toma los libros). ¡Soltá! (voltea para irse)

Mientras ella se aleja despacio él retrocede el cuerpo para sentarse en el banco. Palpa con la mano un libro, lo mira, es del movimiento. En la primera pagina una dedicatoria “El germen será el fin del los seres, será mi fin. Mauro”. Tendrá la intención, el gesto de llamarla y decirle que se olvido un libro, que lo lamenta y no ha olvidado y va a ayudarla, hacer lo que pueda. Entonces ella lo toma del rostro y lo besa, el abre torpemente los ojos redondos, se miran.

El: ¡Qué hiciste! ¡Te mire! (se tapa los ojos con la parte de adentro del codo derecho)
Ella: Tranquilízate.
El: ¡No! Es que vos no sabes. Ellos pueden entrar en mi mente. Ellos van a saber quien sos. ¡Va a conocer tu cara, los rasgos de cara!
Ella: ¿Cómo?
El: ¡Te vendí! ¡Debí arrancarme los ojos! ¡Lo que jure no hacer, hice! Ellos… Nosotros, tenemos que irnos, podemos irnos aún.
Ella: ¿Adonde?
El: Van a venir de un momento a otro.
Ella: Te equivocas (silencio), ellos ya están aquí. (Él levantará la cabeza)
El: Yo debí arrancarme los ojos… Debí…

Miran a su alrededor. Agentes estatales los rodean, levantan sus armas y…

Delirio tremes

(Vista como ejercicio de falsos Raccords)



Se le caen los libros. El los recoge, se los da en la mano. Ella se encamina. El…

- Discúlpame, ¿te puedo hacer una pregunta?
- ¿Cómo?
- Si te puedo hacer una pregunta. Verás, yo a esto ya lo viví, estoy seguro que eras vos la que pasaba un montón de veces.
- No entiendo.
- La pregunta es fácil. ¿Los libros existen?
- ¿Cómo?
- Si los libros existen. O sea, para mí esto es un delirio, la ilusión de un delirio, para mi yo estoy enfermo, o sufro una crisis e imagino cosas. Pero no cualquier cosa, esto pasó. Es un recuerdo fallido sobre vos, o sobre otra mina a la cual se le cayeron los libros. O tal vez no, tal vez los libros no existan.
- Vos sos muy gracioso, sabes, y es muy posible que estés delirando. De todas formas no es tu día de suerte (se acomoda el cabello detrás de las orejas con ambas manos al mismo tiempo), es el mío (sonríe).
- ¿Y los libros? Ya no están. ¿Te das cuenta? (la toma de las manos vacías)
- Me estas asustando.
- No, vos me estas asustando. Esto es muy perverso, incluso para un dejavu, primero que te insinúes, esa no la creo ni a palos, luego la nada.
- No se de que me hablas, no entiendo.
- Claro, ¿no lo ves? Carburas con la lógica de un sueño, pensas y actuas en función del momento. Solo para que yo reconozco algo que deseo íntimamente. Vos sos algo para mostrarme lo que pesa profundamente en mi cabeza.
- Y si no. Y si vos sos una alineación mía.
- No.
- ¿Por qué no?
- Por que no, por que yo puedo ver más allá de esto, por que recuerdo cosas.
- Y si tus recuerdos están en función de mis deseos ¿qué? ¿Que te hace mas real que yo?
- Que yo no participo de este mundo, yo me involucro como mero espectador, mi esencia es real. La posibilidad de sentir es real. No me enojo, es muy obvio, no me molesta que me cuestiones todo esto. Después de todo estoy alucinando sobras de preguntas que me hago todo el tiempo.
- Ultimo desliz, nadie se alarme. Sea yo la realización del pensamiento o vos no importa. Es en verdad a mi realidad a la que me abrazo. Sé que existo, hasta donde lo hago es puro ambage. A diferencia tuya, vos estas muy confundido, llegas a pensar que no sos esto cuando, bueno, ahora. Ahora que me tengo que ir (entonces ella comienza a irse mientras él se da cuenta que tiene un libro en su mano. Ella se aleja).